Ya sabes qué es la apertura de diafragma, la velocidad de obturación, la sensibilidad ISO y cómo combinarlas para exponer correctamente tus fotografías (o deberías, si has estado leyendo las lecciones de este pequeño gran curso y has practicado lo suficiente…). Ahora bien, para saber cuál es la exposición correcta, debes realizar previamente una medición adecuada. Aunque en la lección anterior ya asomaron algunos conceptos al respecto, en ésta te daré algunas claves imprescindibles para que una evaluación incorrecta de las condiciones de luz de la escena en la que te encuentres no eche a perder tus fotos. ¿Te atreves? ¡Bien! Vamos entonces a aprender un par de cosas sobre… la medición.
Afortunadamente para nosotros , la evolución nos ha dotado de unos ojos que, en algunos aspectos, funcionan muchísimo mejor que las cámaras que manejamos. Una de las grandes ventajas respecto a ellas consiste en que nuestros ojos poseen una capacidad mucho mayor para registrar detalles en las zonas altamente iluminadas y en las zonas de sombras profundas. Esto se traduce en que, por ejemplo, en un soleado día de verano, mientras te tuestas en la playa, tu vista es capaz de percibir de manera adecuada tanto el revolcón que le ha dado la ola que acaba de coger tu hijo en la orilla, así como el puñado de arena que se está metiendo en la boca tu hijo pequeño bajo la sombrilla. Sin embargo, si quisiéramos fotografiar esta escena, nuestra cámara sería incapaz de registrar de forma correcta las dos acciones, puesto que si realizamos una medición a las altas luces para ver lo que ocurre en la orilla, todo aquello que se encuentra a la sombra aparecerá subexpuesto, negro o extremadamente oscuro. Por el contrario, si medimos la luz existente en las zonas en sombra, todo aquello que se encuentre al sol quedará muy sobreexpuesto. Esto tan simple de entender, dicho en palabras un poco más técnicas, se conoce como rango dinámico. Evidentemente, el rango dinámico de tus ojos es mucho más amplio que el de tu cámara, así que para realizar una medición correcta deberás elegir entre exponer para las altas luces o para las sombras. Aunque esta elección depende de criterios estéticos, por norma general, lo más adecuado suele ser realizar la medición a las altas luces. Hay varias razones para ello…
En primer lugar, cuando miras una fotografía, tu cerebro se fija en las zonas más luminosas, por lo que si has medido la luz que existe en dichas áreas, el resto de la imagen quedará en penumbra o, al menos, no tan iluminada. De esta manera, tu vista se dirigirá inmediatamente hacia el sujeto principal, reforzando su importancia.
En segundo lugar, como ya he comentado antes, hay que tener en cuenta que el rango dinámico de tu cámara no es tan amplio como el de tus preciosos ojos. Esto quiere decir que, si expones para las zonas de sombra, las zonas de luz van a quedar sobreexpuestas, tanto que puede que excedas los límites del sensor de tu cámara, y no puedas recuperar detalles de las zonas de luz cuando retoques tus fotos al volver a casa. Sin embargo, el sensor de tu cámara permite recuperar detalles de las zonas de sombra con mucha más facilidad, por lo que puede que sí tengas posibilidad de “ver en la oscuridad” durante el postproceso (es muy probable que aparezca ruido del feo, pero si haces el retoque con tacto, es mejor eso que nada…)
Así que, ya sabes, debes asumir que tu cámara no podrá captar todas las luces ni todas las sombras que ven tus ojos, por lo que deberás quedarte o bien con unas o bien con otras. Y como siempre te digo, lo mejor es que agarres la cámara y que practiques, que midas unas luces y otras y veas qué efectos se producen y cómo utilizarlos en tu propio beneficio. Te dejo unos ejemplos de fotos medidas a altas luces para que veas qué aspecto tienen. ¡Que saques buenas fotos!
NOTA: Para realizar la medición, la cámara dispone de diversos sistemas: medición evaluativa, matricial, ponderada, central, puntual… que a veces son la misma sólo que las distintas marcas de fabricantes les otorgan un nombre u otro. En qué consiste cada una y qué hace la cámara en cada caso no es objeto de esta lección, pero si quieres aprenderlo, puedes preguntarle al mejor amigo del fotógrafo: el manual de la cámara.
Ahora te toca a ti…
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