Poco a poco, los días se hacen más largos y vamos despidiéndonos del invierno. No sé tú, pero yo ya tengo ganas de que me dé el sol en la cara y de empezar a segregar un poquito de serotonina, así que me he puesto a buscar algún sitio chulo a donde ir con las fieras y el primero que me ha venido a la cabeza es la finca de Artikutza, que es un lugar que nos gusta mucho y al que solemos volver de forma recurrente. ¿Te vienes?
Artikutza es una finca de 3.700 hectáreas que forma parte del término municipal de Goizueta, en Navarra. En el interior de la finca existe un pequeño barrio que es el que da nombre a la finca y cuyas primeras referencias provienen del siglo XIII, época en la que esta área pertenecía a la Colegiata de Santa María de Roncesvalles, en cuyas manos permaneció hasta el siglo XIX, cuando debido a la desamortización de Mendizábal, la finca pasó a manos privadas, y tras ser objeto de sucesivas transacciones y compraventas, en 1919 fue finalmente adquirida por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián.
La finca se encuentra rodeada por un circo montañoso y cosida por numerosas regatas, que acaban vertiendo sus aguas en el río Añarbe. Esta característica geológica fue el motivo para que, a principios del siglo XX, con motivo del crecimiento demográfico natural de Donostia y de su auge como destino turístico, se eligiera esta zona para la construcción de una presa que abasteciera de agua a toda la comarca de Donostialdea. En la década de los 50 comenzó la construcción de un embalse, que por motivos geológicos no llegó a completarse, por lo que en 1975 se hizo necesaria la construcción del definitivo y actual embalse de Añarbe.
Con objeto de garantizar las condiciones para la obtención de agua potable, se inició un proceso de recuperación del bosque, de forma que 100 años después, el 90% de la superficie de la finca se encuentra tapizada de bosque, principalmente de hayas, robles y tejos. Este hecho es el motivo por el que el acceso a la finca con vehículo rodado se encuentra restringido y sólo puede efectuarse con permiso previo, a excepción del día 28 de agosto, fecha en la que se abre la puerta de la finca y se puede llegar hasta el barrio de Artikutza con motivo de sus fiestas patronales.
En definitiva, Artikutza es uno de esos sitios a los que casi existe la obligación de acudir de manera reiterada y que te garantiza que, cada vez que vuelvas, descubrirás nuevos rincones y te llevarás un buen recuerdo de vuelta a casa. Para los críos es, evidentemente, un pequeño paraíso donde poder trotar libremente y buscar palos, bichos, jugar a barcos piratas sobre un tronco forrado de musgo y, con suerte, cruzarte con un par de pottokas…
Os dejo unas cuantas fotos de nuestra última excursión a Artikutza, en un momento en el que nuestro pequeño Unai aún no había nacido. Ahora que ya lo tenemos con nosotros, estamos deseando llevarle…
Ahora te toca a ti…
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